
Maestro de la Muy distinguida Orden Sufi Naqshbandi
Él
es el Iman por excelencia de la gente de la sinceridad, lleva la santidad
secreta; el revivió la Orden Naqshbandi al final del siglo
XX, con la Celestial guía y la ética Profética.
El ha infundido, en la Comunidad y el Planeta, amor de Dios y amor
a los amantes de Dios, cuando antes estaba oscurecido con el humo
y fuego de la tribulación y terror, el enfado y enfrentamiento.
El es el Erudito
de los Santos y el Santo de los Eruditos. Es el tesoro culto de los
Gnósticos, el Qutb de los Buscadores.
Es el Ghawth de la
Humanidad. Ha revivificado los corazones muertos. Es el Heredero de
las Características Proféticas. Él es el Vestido
con el Manto de la Luz de la Divina Presencia. Es inicio en el conocimiento
interno y el Conocimiento Externo. Es Uno en su tiempo. Es la Orquídea
plantada en la Tierra del Amor Divino.

Su vida
El nació en
Larnaca, Chipre, el 23 de Abril de 1922, un domingo, el 26 de Shaban
de 1340 A.H. El linaje del lado paterno tiene sus raíces hasta
Abdul Qadir Gilani, fundador de la Orden Qadiri. El linaje de su madre
llega hasta Jalaluddin Rumi, fundador de la Orden Mevlevi. El es Hasani-Husayni,
emparentado con el Profeta, la paz sea con él, a través
de los linajes de sus abuelos con la Familia del Profeta, la paz sea
con él. Del lado paterno el recibió la Orden Sufí
Qadiri. Del lado de su madre, la Orden Sufí Mevlevi.
Durante su infancia en Chipre él se sentaba con su abuelo,
quien era un Sheikh de la Orden Qadiri, para aprender su disciplina
y espiritualidad. Signos extraordinarios aparecieron tempranamente
en él. Su conducta era perfecta. El nunca peleo ni discutió con nadie. Siempre estaba sonriente y paciente. Su abuelo paterno
y su abuelo materno lo entrenaron para el camino espiritual.
Siendo joven, al Sheikh Nazim se le dio gran consideración
por su inusual elevada estación espiritual. Todos en Larnaca
sabían de él, porque desde pequeño él
era capaz de aconsejar a la gente, de predecir el futuro y revelarlo
espontáneamente. Desde los cinco años había momentos
en que su madre no lo podía encontrar. Después de buscarlo,
ella lo encontraba o en la mezquita o en la tumba de Umm Hiram (quiera
Dios estar complacido con ella), una Compañera del Profeta
(la paz sea sobre él), cuya tumba tiene una mezquita construida
al lado. Muchos turistas iban a su tumba, atraídos por el espectáculo
de una roca suspendida en el aire sobre su tumba. Cuando su madre
trataba de regresarlo a la casa, el decía, "Déjame
aquí con Umm Hiram, ella es uno de nuestros antepasados."
A él se lo solía ver hablando con Umm Hiram, que fue
enterrada hace mil cuatrocientos años, escuchaba y luego hablaba,
escuchaba y respondía, como si tuviera una conversación
con ella. Cuando alguien lo interrumpía, él decía,
"Déjenme, estoy hablando con mi abuela que está en esta tumba."

Su padre lo envió al colegio a estudiar conocimiento secular
durante el día, y en la tarde él estudiaba las ciencias
religiosas. El era un genio entre sus compañeros. Después
de terminar la secundaria, dedicó su tiempo todas las noches
para estudiar las Ordenes Mevlevi y Qadiri. El dirigía los
círculos Qadiri y Mevlevi los jueves y viernes.
En esa época todo el mundo en Chipre lo conocía como
una persona sumamente espiritual. Aprendió la Ley Divina, jurisprudencia,
la ciencia de las Tradiciones, la ciencia de la lógica, el
comentario del Corán y era capaz de dar fallos legales en todo
el rango de temas Islámicos. Era capaz de hablar desde todos
los niveles espirituales. Recibió la gracia de explicar las
difíciles realidades en aforismos claros y fáciles.

Después de completar el colegio secundario en Chipre, se mudó
a Estambul en 1940 /1359 AH, donde vivían sus dos hermanos
y una hermana. El estudió ingeniería química
en la Universidad de Estambul, en el Distrito de Bayazid. Al mismo
tiempo, él progresaba en el conocimiento de la Ley Divina y
en el estudio del idioma árabe con su Sheikh, Sheikh Jamaluddin
al-Lasuni, quien murió en 1955 /1375 AH. Recibió su
título en ingeniería química y sobresalió
entre sus colegas. Los profesores universitarios lo alentaron para
que entrara en investigación. El dijo, "Yo no siento atracción
hacia la ciencia moderna. Mi corazón siempre es atraído
hacia las ciencias espirituales."
Durante su primer año en Estambul conoció a su primer
Sheikh espiritual, Sheikh Sulayman Arzurumi, un Sheikh de la Orden
Naqshbandi que murió en 1948 /1368 AH. Mientras estudiaba ingeniería
química, asistía a las reuniones de este Sheikh para
aprender la disciplina de la Orden Naqshbandi, además de sus
dos ordenes, la Qadiri y la Mevlevi.
A él se lo solía ver en la Mezquita de Sultán
Ahmad, meditando a lo largo de la noche. El dice, "allí
recibí grandes bendiciones y enorme paz en mi corazón.
Yo siempre rezaba la oración del amanecer en esa mezquita con
mis dos Sheikhs, Sheikh Jamaluddin al-Lasuni y Sheikh Sulayman Arzurumi.
Ellos me educaron y pusieron conocimiento espiritual en mi corazón.
Tuve muchas visiones en esa época, que me llevaban a Damasco,
pero todavía no tenia permiso de mi Sheikh. Muchas veces en
mis visiones, a través de auto extinción, vi al Profeta
Muhammad (la paz sea sobre él) llamándome a su presencia.
Había un profundo anhelo en mi corazón de dejar todo
y migrar a la Santa Ciudad del Profeta (la paz sea sobre él).
El encuentro con Sultan Awliya Sheikh Abdullah ad-Daghestani.
Un día, cuando
este anhelo en mi corazón fue particularmente intenso, tuve
una visión en la que mi Sheikh, Sulayman Arzurumi, venía
me palmeaba el hombro y me decía, ‘Ha llegado el permiso ahora.
Tus secretos, tu confianza y tu guía espiritual no están
conmigo. Yo solo te tuve a mi cuidado hasta que estuvieras preparado
para tu verdadero Sheikh que también es mi Sheikh, Sheikh Abd
Allah ad-Daghestani. El tiene tus llaves. Ve a él en Damasco.
Este permiso viene de mi y del Profeta (la paz sea sobre él)."
[ El Sheikh Sulayman Arzurumi fue uno de los 313 santos de la Orden
Naqshbandi que representa y está parado sobre las pisadas de
los 313 mensajeros.]

Esa visión terminó y con ella yo había recibido
el permiso de ir a Damasco. Busqué a mi Sheikh para contarle
sobre mi visión. Lo encontré caminando hacia la mezquita
dos horas después. Yo corrí hacia él, y él
abrió los brazos y me dijo, ‘Mi hijo, ¿estás
feliz con tu visión?' Entonces supe que él sabia todo
lo que había pasado. El dijo, ‘No esperes. Dirígete
a Damasco.' El no me dio una dirección ni ninguna otra información,
solo el nombre, Sheikh Abd Allah ad-Daghestani en Damasco. Viaje desde
Estambul a Alepo en tren, donde me quede un tiempo. Mientras estuve
allí podía ir de una mezquita a otra, rezaba, me sentaba
con los eruditos y me dedicaba a la devoción y la meditación.
Luego viaje a Hama, que como Alepo, es una ciudad muy antigua. Trate
de seguir a Damasco, pero fue imposible. Los franceses, que ocuparon
Damasco, se estaban preparando para un ataque de los ingleses. Entonces
viaje a Homs a la tumba de Khalid ibn Walid (quiera Dios estar complacido
con él), un compañero del Profeta (la paz sea sobre
él). Visité a Khalid ibn Walid y luego fui a la mezquita
y recé. Un servidor se acercó y me dijo, ‘Anoche tuve
un sueño en que el Profeta (la paz sea sobre él) venia
a mi, y decía, "Uno de mis nietos vendrá aquí
mañana, cuida de él." Luego me mostró como
te veías y ahora veo que tu eres esa persona.'
Tuvo tanto efecto en mi lo que me dijo, que acepté su invitación.
Me dio una habitación en esa mezquita donde me quedé
por un año. Yo no salía salvo para rezar y para sentarme
en la compañía de dos escolásticos eminentes
de Homs que estaban enseñando recitación coránica
y exégesis, las Tradiciones y jurisprudencia. Ellos eran el
Sheikh Muhammad Ali Uyun as-Sud y el Sheikh Abdul Aziz Uyun as-Sud,
el mufti de Homs. También asistía a las enseñanzas
espirituales de dos Sheikhs Naqshbandi, Sheikh Abdul Jalil Murad y
Sheikh Said as-Suba'i. Mi corazón anhelaba ir a Damasco, pero
a causa de que la guerra era tan intensa, decidí ir a Trípoli
en el Líbano, desde allí a Beirut y desde Beirut a Damasco
por una ruta más segura.

En el año
1944/ 1364 AH, el Sheikh Nazim viajó a Trípoli en un
autobús que lo llevó al puerto y lo hizo descender allí.
El ahí era un extraño, no conocía a nadie. Mientras
recorría el puerto, vio que alguien venia del lado contrario
de la calle. Esa persona era el Sheikh Munir al-Malek, el mufti de
Trípoli. Al mismo tiempo, él era el Sheikh de todas
las ordenes sufíes en la ciudad. El se acercó y dijo,
"Eres el Sheikh Nazim? Yo tuve un sueño en el que el Profeta
(la paz sea sobre él) me dijo, ‘Uno de mis nietos viene a Trípoli.'
El me mostró tu apariencia y me dijo que te buscara en esta
zona y que te cuidara."

El Sheikh Nazim relata,
Me quedé con
el Sheikh Munir al-Malek durante un mes. El arregló que yo
viajara a Homs y desde ahí a Damasco. Llegué a Damasco
un Viernes de 1945/ 1365 AH al comienzo del año Hijri. Yo sabia
que el Sheikh Abd Allah vivía en el distrito de Hayy al-Maidan,
cerca de la tumba de Bilal al-Habashi (quiera Dios estar complacido
con él) y de muchos descendientes de la familia del Profeta
(la paz sea sobre él), una zona antigua llena de monumentos
de hace mucho tiempo.
Yo no sabia cual era la casa del Sheikh. Tuve una visión en
ese momento, mientras estaba parado en la calle, de que el Sheikh
salía de su casa y me decía que entrara. Esa visión
terminó pero no pude ver a nadie en las calles, estaban vacías
a causa de los bombardeos de los franceses y los ingleses. Todos tenían
miedo, escondiéndose en sus casas. Yo estaba solo en las calles.
Contemplé mi corazón para saber cual era la casa del
Sheikh. Entonces en una visión vi una casa específica
con una puerta específica. Busqué hasta que encontré
esa puerta. Mientras me aproximaba para golpear, el Sheikh abrió
la puerta y dijo, ‘Bienvenido mi hijo, Nazim Effendi.'
Su rara apariencia inmediatamente me atrajo. Yo nunca antes había
visto un Sheikh semejante. La luz fluía de su cara y de su
frente. Un calor provenía de su corazón y de la radiante
sonrisa de su rostro. Me llevó al piso de arriba, hasta su
habitación y me dijo, ‘Te hemos estado esperando.'
En mi corazón yo estaba completamente feliz de estar con él,
pero también tenía el anhelo de visitar la ciudad del
Santo Profeta (la paz sea sobre él). Le pregunté a él
‘Qué debo hacer?' El dijo, ‘Mañana te daré tu
respuesta. Por ahora descansa.' Me dio de cenar, recé la oración
de la noche con él y me dormí. A la madrugada me despertó
para hacer las oraciones supererogatorias de la noche. Nunca en mi
vida yo había sentido un poder semejante como ese en su oración.
Yo me sentí ante la Divina Presencia y mi corazón estaba
cada vez más atraído hacia él.

Una visión vino a mi. Me vi a mi mismo subiendo, paso a paso,
una escalera desde nuestro lugar de oración hacia el Bayt al-Mamur,
la Kaba de los cielos. Cada paso era un estado en el que él
me ponía. En cada estado yo recibí conocimiento en mi
corazón que nunca antes había aprendido o escuchado.
Palabras, frases y oraciones se juntaron en una forma tan magnificente,
transmitidas dentro de mi corazón en cada estado al que yo
fui elevado, hasta que llegamos al Bayt al-Mamur. Allí vi a
124.000 profetas parados en filas para la oración, con el Profeta
Muhammad (la paz sea sobre él) como guía (imam). Vi
a 124.000 Compañeros del Profeta Muhammad (la paz sea sobre
él) parados en filas detrás de ellos. Vi a los 7007
santos de la Orden Naqshbandi parados detrás de ellos para
la oración. Vi a 124.000 santos de las otras ordenes, parados
en filas para la oración.
Quedaba un lugar libre para dos personas justo al lado derecho de
Abu Bakr as-Siddiq (quiera Dios estar complacido con él). El
Grandsheikh se dirigió a ese espacio libre y me llevó
con él y realizamos la oración del amanecer. Nunca en
mi vida yo había experimentado la dulzura de esa oración.
Cuando el Santo Profeta Muhammad (la paz sea sobre él) dirigió
la oración, la belleza de su recitación fue indescriptible.
Fue una experiencia que las palabras no pueden describir, porque fue
un asunto Divino. Cuando la oración terminó, la visión
terminó, y yo escuché al Sheikh diciéndome que
hiciera el llamado a la oración del amanecer.
El hizo la oración del amanecer y yo recé detrás
de él. Afuera podía escuchar el bombardeo de los dos
ejércitos. El me dio iniciación en la Orden Naqshbandi
y me dijo, ‘Oh mi hijo, nosotros tenemos el poder de hacer que nuestro
discípulo alcance su estación en un segundo.' En cuanto
dijo eso, él dirigió sus ojos a mi corazón, e
inmediatamente se pusieron de color amarillo, luego cambiaron a rojos,
luego a blancos, luego a verdes y finalmente a negros. El color de
sus ojos cambiaba mientras él derramaba en mi corazón
el conocimiento asociado con cada color.

La luz amarilla fue la primera y corresponde al estado del corazón;
él derramó en mi corazón todo tipo de conocimiento
externo que es necesario para la vida diaria de la gente. Luego me
derramó estado del secreto, el conocimiento de todas las cuarenta
ordenes que vienen de Ali ibn Abi Talib (la paz sea sobre él).
Yo me encontré a mi mismo maestro en todas estas ordenes. Mientras
me transmitía el conocimiento de este estado, sus ojos eran
rojos. El tercer estado, que es el secreto del secreto, solo es permitido
para los Sheikhs de la Orden Naqshbandi, cuyo guía (imam) es
Abu Bakr (quiera Dios estar complacido con él). Mientras él
derramaba este estado en mi corazón, sus ojos eran de color
blanco. Luego me puso en el estado del oculto, la estación
del conocimiento espiritual escondido, donde sus ojos cambiaron a
verdes. Luego me llevó a la estación de la completa
aniquilación, la estación de lo más oculto donde
nada aparece. El color de sus ojos era negro. Aquí me llevó
a la Presencia de Dios y luego me regresó a la existencia.
En ese momento mi amor por él era tan intenso que no podía
imaginarme estar lejos de él; lo único que deseaba era
quedarme con él para siempre y servirlo. Luego la tormenta
llegó, descendió el tornado, y la turbulencia amenazó
la calma. La prueba fue gigantesca. Mi corazón se desesperó
cuando él me dijo, ‘Mi hijo, tu gente te necesita, yo ahora
te he dado suficiente. Vete a Chipre hoy.' Yo tardé un año
y medio para llegar a él, estuve una noche con él, y
ahora me estaba ordenando que regresara a Chipre, un lugar que no
había visto en cinco años. Fue una orden terrible para
mi, pero en el Camino Sufí, el discípulo se debe entregar
y someterse a la voluntad de su Sheikh.

El regreso a Chipre.
Después de besar sus manos y pies y con su permiso, traté
de encontrar una forma de viajar a Chipre. La Segunda Guerra Mundial
estaba llegando a su fin. No había medios de transporte. Mientras
estaba en la calle pensando esto, una persona se me acercó
y me dijo, ‘Oh Sheikh, necesita que lo lleve?' Yo dije, ‘Sí!
Dónde va?' El dijo, "A Trípoli.' El me llevó
en su camión y después de dos días llegamos a
Trípoli. Cuando llegamos le dije, ‘Llévame al puerto.'
El dijo, ‘Para qué?' Yo dije, ‘Para conseguir un barco a Chipre.'
El dijo, ‘Cómo? Nadie viaja por mar con esta guerra.' Yo dije,
‘No importa eso, solo llévame allí.'
El me llevó
al puerto y me dejó allí. Otra vez me sorprendí
cuando vi al Sheikh Munir al-Malek viniendo hacia mi. El dijo, ‘Qué
es ese amor que tu abuelo tiene por ti? El Profeta (la paz sea sobre
él) vino otra vez a mi en un sueño y dijo, "Mi
hijo Nazim esta viniendo, cuida de él."'
Me quedé con él tres días, y le pedí que
me ayudara a conseguir un pasaje a Chipre. El lo intentó, pero
era imposible en ese momento a causa de la guerra y la falta de combustible.
El solo pudo conseguir un velero. El me dijo, ‘Puedes ir, pero es
peligroso.' Yo dije, ‘Yo debo ir, porque esa es la orden de mi Sheikh.'
El Sheikh Munir le pagó al dueño un precio muy alto
para que me llevara. Zarpamos, y nos llevó siete días
llegar a Chipre, un viaje que normalmente lleva cuatro horas en un
barco a motor.

En cuanto desembarqué y puse mi pie en el suelo de Chipre,
inmediatamente una visión espiritual se abrió a mi corazón.
Vi al Grandsheikh Abd Allah ad-Daghestani diciéndome, ‘Oh mi
hijo, nada pudo impedir que cumplieras mi orden. Tu has logrado mucho
escuchando y aceptando. Desde este momento yo siempre seré
visible para ti; cada vez que tu dirijas tu corazón hacia mi,
yo estaré allí. Cualquier pregunta que tengas, recibirás
una respuesta directamente de la Presencia Divina. Cualquier estado
espiritual que tu quieras alcanzar, se te otorgará por tu completa
entrega. Todos los santos están felices contigo, el Profeta
(la paz sea sobre él) está feliz contigo.' En cuanto
dijo eso yo lo sentí al lado mío, y desde entonces nunca
me ha dejado; él siempre esta a mi lado.

El Sheikh Nazim comenzó
a diseminar guía espiritual y enseñanzas islámicas
en Chipre. Muchos seguidores fueron a él y aceptaron la Orden
Naqshbandi. Desafortunadamente, fue en una época en que toda
religión estaba proscrita en Turquía, y como él
estaba en la comunidad turca de Chipre, la religión estaba
totalmente proscrita allí también. Incluso hacer el
llamado a la oración estaba prohibido.
Su primera acción después de llegar a su tierra natal
fue ir a la mezquita y hacer el llamado a la oración en árabe.
Inmediatamente fue preso. Estuvo en la cárcel durante una semana,
y en cuanto lo liberaron fue a la gran mezquita de Nicosia y llamó
a la gente a la oración desde el minarete. Esto enojó
mucho a los funcionarios, que presentaron un juicio en contra de él.
Mientras esperaba el juicio, fue por todo Nicosia y las ciudades cercanas
llamando a la gente a la oración desde los minaretes. Como
resultado, se elevaron más juicios en su contra. Los abogados
le aconsejaron que parase de llamar a la gente a la oración,
pero él dijo, "No, no puedo. La gente debe escuchar el
llamado a la oración."
Llegó el día de la audiencia para los 114 casos, que
si lo hubieran procesado y condenado podría haber recibido
más de 100 años de cárcel. El mismo día,
llegaron los resultados electorales de Turquía, y un hombre
llamado Adnan Menderes había subido al poder. Su primera acción
como presidente fue abrir todas las mezquitas y permitir que el llamado
a la oración se hiciera en árabe. Ese fue un milagro
de nuestro Grandsheikh.

Durante sus años allí, el Sheikh Nazim viajó
por todo Chipre, también visitó Líbano, Egipto,
Arabia Saudita y muchos otros lugares para enseñar el Camino
Sufí. Regresó a Damasco en 1952 cuando se casó
con una de las discípulas del Grandsheikh, Hajjah Amina Adil.
Desde ese momento vivió en Damasco y visitaba Chipre todos
los años durante los tres meses de Rajab, Shaban y Ramadán.
Su familia vivía en Damasco con él y viajaba con él
a Chipre. Tuvo dos hijas y dos hijos.

Dirigiendo el Dikr
en la mezquita de Peckham en Londres.
En 1974, empezó
a visitar toda Europa de igual manera, viajando cada año desde
Chipre a Londres en avión y de vuelta por tierra en coche y
después en avión. El se encontraba, y continua, gente
de todos tipos, de todas las tierras y que hablaban variados lenguajes,
de todas las creencias posibles y diferentes culturas. La gente tomaba
y todavía lo hace shahada (testimonio de fe) con él
y se unen a la tariqat desde él y toman secretos espirituales.
Actualmente sus viajes
no solo se circunscriben a norte Europa, como Inglaterra, Alemania,
Francia, sino también países como España, Italia,
América del Norte, Malasia, las antiguas repúblicas
soviéticas,....

Sus Seclusiones
Su primera seclusión
a las ordenes de Sheikh Abdullah ad-Daghestani fue en 1955, en Suileih,
Jordania. Debía estar allí seis meses en seclusión.
Atrajo allí miles y miles de discípulos, por los que
Sulieih y sus alrededores, como Ramta y Amman, estaban llenos de los
seguidores del Sheikh. Funcionarios y mucha gente eran atraídos
a él por su luz y personalidad.
Cuando solo tenía
dos hijos, fue llamado por su Sheikh a encontrarse. Le dijo, "He
recibido la orden del Profeta, la paz sea con él, que te ordene
hacer seclusión en la mezquita de Abdul Qadir al-Jilani en
Bagdad. Debes ir allí y hacerla por seis meses."
Después de
las difíciles circunstancias de dejar a su familia y tener
que viajar a Bagdad, Shaikh llegó a la mezquita de Abdul Qadir
al-Jilani. De su seclusión nos relata:
"Solo salía
de mi habitación para las cinco oraciones. Todo lo demás
lo pasaba en aquella habitación. Llegaba a tal estado que era
capaz de recitar el Corán completo en solo 9 horas. Además
recitaba 124.000 veces "la illaha illa allah" y 124.000
oraciones sobre el Profeta, la paz sea con él, y Dalail al-Khairat.
Añadido a esto recitaba regularmente 313.00 "Allah"
cada día en añadido a todas las oraciones que se me
habían prescrito. Visión tras visión se iban
apareciendo ante mi cada día. Solían llevarme de un
estado a otro y darme un estado de completa Aniquilación en
la Divina Presencia."
La actualidad
Actualmente Sheikh
Muhammad Nazim, o Muwlana, como se suele conocer entre sus discípulos,
vive en una pequeña villa en el Chipre turco, junto a una derga
o zawyya (lugar de oración y reunión) donde siempre
es fácil encontrar gente de diversos lugares del mundo, que
se dirigen a este lugar para recibir la luz y las enseñanzas
espirituales de este awliyya Allah, que Allah santifique su secreto

Más sobre la vida de Maulana Sheik Nazim(inglés)